TENS para el dolor crónico: modalidades, frecuencia y evidencia
El dolor crónico —aquel que dura más de 3 a 6 meses— afecta a alrededor del 20% de la población europea y es un reto terapéutico complejo. El TENS es una de las herramientas no invasivas más usadas como apoyo. Aquí te explico qué modalidad y frecuencia usar, qué dice la evidencia científica y cómo combinarlo con otras terapias.
Imagen ilustrativa.
Introducción
Soy Fran, estudiante de Fisioterapia en la E.U. de Osuna. A diferencia del resto de guías de este clúster —centradas en una patología concreta como la artrosis o la fibromialgia—, esta página trata el dolor crónico como categoría: qué modalidad de TENS elegir, qué frecuencia usar y qué dice la evidencia cuando se mira el conjunto de patologías crónicas, no solo una.
Si ya sabes qué patología tienes, probablemente te interese más ir directamente a su guía específica —ver la tabla de la sección “Qué dolores crónicos se han estudiado”—. Esta página es útil sobre todo para entender los principios generales que aplican a todas ellas.
Dolor agudo vs dolor crónico: ¿cuál es tu caso?
Antes de seguir, vale la pena aclarar la diferencia, porque cambia bastante el enfoque:
Dolor agudo
Aparece poco después de una lesión o causa identificable —un esguince, un golpe, una tendinitis reciente— y suele resolverse en días o semanas a medida que el tejido cicatriza. El sistema nervioso, en general, funciona con normalidad: transmite una señal de alarma proporcional al daño.
Dolor crónico
Se mantiene más allá de 3 a 6 meses, a veces sin una causa única identificable o incluso después de que el tejido original ya se haya recuperado. A menudo implica cambios en cómo el sistema nervioso procesa el dolor (sensibilización), no solo en el tejido. Es el tema de esta página.
Si tu dolor es de aparición reciente tras una lesión concreta, probablemente te interese más la guía específica de esa lesión, donde ya se trata explícitamente la fase aguda: por ejemplo latigazo cervical (fase subaguda), o las guías de tendinitis y fascitis plantar del clúster, que ya cubren cómo usar el TENS desde el momento de la lesión. Esta página se centra en lo que ocurre cuando el dolor se prolonga.
Qué modalidad de TENS se utiliza para el dolor
En la literatura sobre dolor crónico aparecen sobre todo dos modalidades, con mecanismos de acción distintos:
| Modalidad | Frecuencia | Sensación | Mecanismo principal |
|---|---|---|---|
| Convencional | Alta (≈50–110 Hz) | Hormigueo continuo, suave | Bloqueo de la señal dolorosa a nivel medular (“teoría de la compuerta”) |
| Tipo acupuntura | Baja (≈10 Hz) | Pulso más marcado, tipo contracción | Liberación de opioides endo&geacute;genos (controles inhibitorios descendentes) |
Ambas modalidades han mostrado resultados positivos en distintos estudios de dolor crónico. No hay una “ganadora” clara: la elección suele depender de qué sensación toleras mejor. Si tu aparato lo permite, puedes probar las dos.
Qué frecuencia se utiliza en el TENS para el dolor
Según la revisión consultada, los parámetros más usados en los estudios de dolor crónico fueron:
| Parámetro | Modalidad convencional | Modalidad tipo acupuntura |
|---|---|---|
| Frecuencia | 50–110 Hz | ≈10 Hz |
| Duración del pulso | 50–200 µs | ≈250 µs |
| Intensidad | Adaptada al umbral de cada persona; suficiente para notar hormigueo o ligeras parestesias, sin llegar al dolor | |
Hay cierto consenso en que aumentar la duración del pulso por encima de 250 µs podría conseguir mayor efecto anal&geacute;sico, al producir más inhibición de la actividad neuronal en el asta posterior de la médula espinal. Guía completa de parámetros genéricos: Parámetros del TENS.
Colocación: principio general
En prácticamente todos los estudios revisados, los electrodos se colocan directamente sobre la zona de dolor o sobre los dermatomas correspondientes a esa zona —es decir, las áreas de piel inervadas por el mismo nivel nervioso—, lo cual se asocia a una mejor respuesta al tratamiento. Por ejemplo, para cefaleas refractarias se situó el electrodo activo con precisión sobre el nervio occipital: si se coloca fuera de su recorrido, no se consigue el efecto deseado.
Para la colocación exacta según tu patología, consulta la guía específica correspondiente —ver tabla más abajo.
Qué terapias se utilizan para el dolor crónico
El manejo del dolor crónico suele plantearse de forma multimodal. Además del TENS, las terapias más habituales incluyen:
- Ejercicio terapéutico (fortalecimiento, flexibilización, movilidad)
- Programas de educación sobre el dolor y la patología
- Fisioterapia manual
- Agentes físicos como el calor o el ultrasonido
- Terapia cognitivo-conductual, especialmente cuando el dolor afecta al estado de ánimo o al sueño
- Tratamiento farmacológico, cuando está indicado por tu médico
En la revisión consultada, el TENS se usó como terapia coadyuvante —sumado a ejercicio, calor o ultrasonido— en varios estudios, y en la mayoría se observaron beneficios adicionales frente a usar solo la otra terapia. Sin embargo, en algunos casos esos beneficios fueron insignificantes, y en uno (espondilitis anquilosante) no hubo ningún efecto. Es decir: combinar TENS con otras terapias suele ayudar, pero no es una garantía en todos los casos.
Qué dolores crónicos se han estudiado con TENS
La revisión consultada incluyó estudios sobre una variedad amplia de dolores crónicos. Si tu patología está aquí, te puede interesar más la guía específica:
| Dolor crónico estudiado | Resultado general en la revisión | Guía específica en Recuviro |
|---|---|---|
| Lumbalgia crónica | La patología más estudiada; respuesta generalmente buena | TENS para dolor lumbar |
| Artrosis de rodilla | Mejoría sostenida combinado con educación y ejercicio | TENS para artrosis |
| Dolor neuropático (lesión medular) | Efectivo, similar a otras técnicas comparadas | TENS para neuropatía |
| Cervicalgia crónica | Mejoría combinado con ultrasonido | TENS para cervicales |
| Cefaleas refractarias (nervio occipital) | Reducción marcada del dolor a largo plazo | TENS para migraña (nota: mecanismo distinto, ver guía) |
| Espondilitis anquilosante | Sin efecto anal&geacute;sico significativo | — |
También se estudió en dolor vulvar, dolor escrotal y mialgia facial (ATM) —patologías fuera del ámbito de Recuviro—, con buena respuesta en ambos casos.
Qué TENS usar para el dolor crónico
Como ambas modalidades (convencional y tipo acupuntura) tienen respaldo en la literatura, conviene un aparato que permita ajustar tanto la frecuencia como la duración del pulso, para poder adaptarlo a cada patología y probar distintos enfoques.
Beurer EM49 — modalidad y frecuencia ajustables
Permite alternar entre programas de tipo convencional y tipo acupuntura, con 2 canales para cubrir más de una zona si tu dolor crónico afecta a varias áreas, y un buen rango de ajuste de intensidad.
- Programas convencional y tipo acupuntura
- 2 canales independientes
- Control de intensidad gradual
Cuándo NO usar TENS para el dolor crónico
No debe usarse con marcapasos u otros implantes electrónicos, epilepsia no controlada, sobre heridas abiertas o piel con sensibilidad alterada. Tampoco debe colocarse en la zona anterior del cuello, ya que podría estimular la laringe o estructuras vasculares sensibles como el seno carotídeo. Durante el embarazo se tiende a evitar, especialmente en aplicaciones sobre el tronco; consulta con tu médico.
Guía completa: Contraindicaciones del TENS.
Errores frecuentes
1) Usarlo como tratamiento único
La evidencia es más favorable cuando el TENS se combina con ejercicio u otras terapias, no cuando se usa de forma aislada.
2) Esperar el mismo resultado en cualquier patología
La respuesta varía mucho según el tipo de dolor crónico: muy buena en algunas (lumbalgia, cefaleas), nula en otras (espondilitis anquilosante).
3) No ajustar la modalidad
Si la modalidad convencional no te resulta cómoda o efectiva, probar la tipo acupuntura (frecuencia más baja) puede marcar la diferencia.
Amplía: Errores frecuentes · ¿Por qué no me funciona?
Evidencia científica sobre TENS y dolor crónico
Una revisión sistemática de 2020 analizó 14 estudios (de 144 identificados) sobre TENS en dolor crónico en adultos, publicados en Medline, Web of Science y Cinahl. Algunos hallazgos relevantes:
Resultados generales
La mayoría de los 14 estudios mostraron una reducción significativa del dolor tras el tratamiento con TENS, y en los estudios con seguimiento a medio-largo plazo, esa reducción se mantuvo en el tiempo, aunque a veces disminuyendo algo en intensidad.
Límites importantes
En 3 ensayos que usaron TENS placebo, 2 obtuvieron resultados prácticamente iguales al grupo placebo. Comparado con otras técnicas (corrientes diadinámicas, ilusión visual), tampoco mostró ser siempre superior. Y en espondilitis anquilosante, no hubo efecto anal&geacute;sico.
La conclusión de los autores es honesta: el TENS aporta beneficios en el dolor crónico, y combinarlo con otras terapias anal&geacute;sicas potencia ese beneficio, pero no siempre supera al placebo ni a otras técnicas, y la heterogeneidad entre estudios (en parámetros, escalas de medición y patologías) dificulta sacar conclusiones definitivas.
Referencia
- Barcia-Mejía C, González-González Y, Da Cuña-Carrera I, Alonso-Calvete A. Estimulación nerviosa transcutánea en el manejo del dolor crónico: una revisión sistemática. Archivos de Neurociencias (Mex) INNN. 2020;25(2):67-79. Ver artículo completo (acceso abierto).
¿Quieres entender el TENS a fondo?
Esta guía forma parte del clúster de contenidos sobre TENS de Recuviro.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo dolor agudo y dolor crónico?
No: son dos categorías distintas según la duración y el mecanismo del dolor. El dolor agudo aparece poco después de una lesión o causa identificable y suele resolverse en días o semanas. El dolor crónico se mantiene más allá de 3-6 meses, a menudo con cambios en cómo el sistema nervioso procesa el dolor. Esta página se centra en dolor crónico. Si tu dolor es de aparición reciente tras una lesión concreta, consulta la guía específica de esa lesión. Ver explicación completa →
¿Cuándo no usar el TENS?
No debe usarse con marcapasos u otros implantes electrónicos, epilepsia no controlada, sobre heridas abiertas o piel con sensibilidad alterada. Tampoco debe colocarse en la zona anterior del cuello, ya que podría estimular la laringe o estructuras vasculares sensibles. Durante el embarazo se tiende a evitar, especialmente en aplicaciones sobre el tronco; consulta con tu médico. Ver sección completa →
¿Qué terapias se utilizan para el dolor crónico?
El manejo del dolor crónico suele ser multimodal: ejercicio terapéutico, programas de educación sobre el dolor, fisioterapia manual, agentes físicos como el calor o el ultrasonido, terapia cognitivo-conductual y, cuando está indicado, tratamiento farmacológico. El TENS se utiliza habitualmente como terapia coadyuvante dentro de este conjunto, no como tratamiento único.
¿Qué modalidad de TENS se utiliza para el dolor?
Las dos modalidades más usadas son la convencional (alta frecuencia, 50–110 Hz, pulso corto, sensación de hormigueo continuo) y la tipo acupuntura (baja frecuencia, alrededor de 10 Hz, pulso más ancho, sensación de pulso más marcado). Ambas se han usado con éxito en dolor crónico; la elección suele depender de la tolerancia y preferencia de cada persona. Ver tabla completa →
¿Qué frecuencia se utiliza en el TENS para el dolor?
En la modalidad convencional, la mayoría de estudios usan entre 50 y 110 Hz, con una duración de pulso de 50 a 200 microsegundos. En la modalidad tipo acupuntura se usa una frecuencia más baja, en torno a 10 Hz, con pulsos más anchos (alrededor de 250 microsegundos). Hay cierto consenso en que aumentar la duración del pulso por encima de 250 microsegundos podría conseguir mayor efecto anal&geacute;sico.
¿Es efectivo el TENS para el dolor crónico?
Según una revisión sistemática de 2020 con 14 estudios, el TENS obtiene beneficios en la mejora del dolor crónico, especialmente cuando se combina con otras terapias anal&geacute;sicas. Sin embargo, algunos estudios muestran resultados similares al placebo o a otras técnicas, por lo que no siempre resulta superior, y la efectividad parece depender bastante de la patología y de cómo se aplique. Ver evidencia completa →
¿Cuál es el mejor TENS para el dolor crónico?
Conviene un aparato que permita ajustar tanto la frecuencia como la duración del pulso, para poder probar tanto la modalidad convencional como la tipo acupuntura, como el Beurer EM49.
Resumen claro y siguientes pasos
Para el dolor crónico, el TENS se aplica en dos modalidades principales —convencional (alta frecuencia) y tipo acupuntura (baja frecuencia)—, colocado sobre la zona de dolor o el dermatoma correspondiente. La evidencia disponible apoya su uso, sobre todo combinado con otras terapias como el ejercicio, aunque los resultados varían según la patología y no siempre supera al placebo. Si tienes una patología concreta, consulta su guía específica para colocación y parámetros detallados.
Escribo en Recuviro combinando lo que aprendo en la carrera con evidencia científica y mi experiencia en prácticas clínicas. El contenido es independiente y no está patrocinado. Más sobre mí →
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